¡Hola familia dulce! Este año vuelvo a las cocinas, con este bizcocho de naranja, muy sabroso, húmedo y tierno, con un toque de agua de azahar que realza un poco más si cabe, el sabor de la naranja.
Antes de nada, quería desearos a todos, un feliz 2026, ya que entre una cosa u otra, aún no había tenido tiempo de hacerlo y es que la verdad, esperaba un buen momento especialmente dulce, para poder volver a las andas y compartir con vosotros, las recetas que hacemos en casa.
No es que sea una excusa, pero no me lo han puesto fácil, ni el frío y ni la lluvia de estos meses, que hacían unos días muy tristes, y no me arrancaba a grabar nada. Ni siquiera lo hice con el Roscón de Reyes, ya que fueron unos días muy nubosos y de lluvias intensas (y aún sabiendas, la faltita que hace el agua, en estas zonas del sur... a mi tanta lluvia, me tiene aburriíta perdía jajaa...) y por ello, no le hice fotos, ni nada.
Pero bueno, entre tanta nube cargada de agua, estos días por la mañana, se dejan ver... algunos rayos de Sol y me puse a hornear este bizcocho de naranja, (y aunque en el recetario, podéis encontrar varias recetas similares), no sé si porque tengo el saborcito todavía en los labios, que para mí, es uno de los más ricos que he hecho hasta ahora.
La primera prueba de este bizcocho lo hice, en un molde pequeñito que tengo, donde suelo probar recetas nuevas. Lo hice tal cual, pero con un solo huevo y entre mi marido y yo, nos lo comimos (aún templado), aquella misma tarde jajaa... Así que sabía que ya tenía una nueva receta, para compartir con mi familia dulce. Después lo volví a hacer en un molde bundt cake, pero aquello como estaba tan tierno y tan humedad la miga, que se rompió al desmoldar... pero nos lo comimos tan a gusto jajaa...
Después encontré un viejo molde con bastante capacidad, de unos 2 Litros aproximadamente, que no había estrenado nunca y me dije... Elisa, ¡esta es tú oportunidad! La mañana acompañaba y tenía una caja de naranjas recién cogidas en casa... así que ¡Nada podía salir mal! jajaa...
La receta de un bizcocho ya de por sí, es muy fácil de hacer, pero de tanto hacerla, se me ocurrió simplificar el proceso. Exprimí las naranjas y mezclé el zumo de estas, con los demás ingredientes líquidos, solo para poder echarlos poco a poco a la masa con una jarrita. También mezclé la harina con los secos (menos el azúcar) y aunque para hacer el vídeo, veréis que la tamizo después cuando la integro en la masa, si lo hacéis previamente antes de comenzar. ya la tendréis lista para mezclar con la masa, poco a poco.
El bizcocho queda riquísimo y la miga es una locura... tierna, húmeda y sabrosa, que aguanta muy bien el paso de los días. Yo lo guardo en el horno sin tapar, tal cual lo veis... eso sí, con el cuchillo preparado para ir cortando trocitos y ¡a disfrutar! jajaa...
¡Vamos con la receta!
Bizcocho de naranja y agua de azahar, tierno y jugoso
Ingredientes para 10 personas
Molde 30 x11 cm
Para el bizcocho
- 350 gr de harina de especial repostería(o uso normal)
- 350 gr de azúcar
- 225 gr de zumo de naranja recién exprimido
- 150 gr de aceite de oliva virgen extra
- 80 gr de leche
- 3 huevos camperos (156 gr)
- 1 cuchara medidora (de 15 ml) de agua de azahar
- 1 cuchara medidora (de 5 ml) de bicarbonato
- 1 cuchara medidora (de 5 ml) de polvos de hornear
- 1 y 1/2 cuchara medidora (de 1 ml) de sal
- La ralladura de la piel de 3 naranjas
- El zumo de 1 o 2 naranjas para bañar el bizcocho
Para decorar
- Azúcar glass
- Rodajas de naranjas confitadas
Elaboración:
Lo primero que vamos a hacer... es mezclar la harina, con el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal. (También si quieres, puedes tamizarla para adelantar pasos.)
Ahora exprime el zumo de las naranjas...(necesitarás 3 o 4 según el líquido que contengan) y mezcla con el aceite, la leche y el agua de azahar.
En un bol, echa el azúcar y la ralladura de las naranjas (sin incluir la parte blanca, que puede amagar) y con la ayuda de una lengua de silicona (o con tus propias manos) mezcla bien, para que el azúcar se impregne de todo el sabor, aroma y color de las naranjas.
A continuación añade los huevos de uno en uno, batiéndolos bien con unas varillas manuales, hasta que quede bien cremosa la masa e incorpora la mezcla de líquidos poco a poco y la mezcla de harina en dos veces (previamente tamizada). Amasa lentamente, hasta que quede bien integrada y sin grumos.
Después, echa en el molde de 30 x 11 cm, previamente forrado con papel vegetal, y hornea a 165º de 50 a 60 minutos, con calor arriba y abajo, sin ventilador, hasta que al pichar con un palillo, este salga limpio. (Si ves que durante el horneado, pasado los 25 minutos, el bizcocho comienza a dorarse demasiado, cúbrelo con papel de aluminio).
Una vez listo, saca del horno y deja sobre una rejilla.
Si te gustan los bizcochos muy húmedos, antes de que se enfríe del todo, pincha por toda la superficie con un palillo de brochetas, baña con el zumo de 1 o 2 naranjas (unos 100 ml aprox) y deja que se enfríe por completo, antes de desmoldar.
Cuando enfríe y ya emplatado, decora al gusto, yo con azúcar glass y naranjas confitadas y ¡A disfrutar!
Te dejo la elaboración aquí ⇩⇩⇩
El sabor de este bizcocho es pura naranja y la miga es muy húmeda, gracias a que la bañamos con más zumo. También se le puede bañar con almíbar y añadirle un poco más de agua de azahar, pero así es como se hacía antiguamente y nos gusta tal cual. Sí os tengo que advertir, que el zumo debe estar recién exprimido y al ser posible, con naranjas que sean un poquito fuertes, para que tenga su gracia. Si añadimos unas naranjas muy dulces o que no saben a nada, el bizcocho, por mucha ralladura que le echemos, pues no sabrá igual.
Para hacer esta masa, he utilizado harina especial repostería, que es una harina floja pero no lleva polvos de hornear incluida, os lo digo... porque a veces se puede confundir con las que traen incorporados algún tipo de leudantes y esta no lo lleva. Pero ante la duda o que no tengáis en casa, harina normal de uso común, os servirá.
La decoración es al gusto (como siempre os digo), en esta ocasión, he utilizado unas rodajas de naranja confitadas, que cociné con azúcar y agua, hasta que se absorbió casi todo el almíbar y quedaron tiernas. Tardaron como unos 45 minutos y son muy fáciles de hacer, únicamente hay que estar pendientes de que no se queden sin líquido, si aún no están hechas y en ese caso, añadirles un poco más. Luego las dejamos secar, añadirles un poco más de azúcar (si se quiere) y listas.
Pues nada más por hoy... Espero que os hay gustado la receta y si os animáis a hacerla, no dudéis en enseñármela, podéis hacerlo en cualquiera de mis redes sociales... ¡Me encantará verla!
¡Nos vemos en la próxima receta!















¡¡Hola Elisa!! Muchas veces en la simpleza está el gusto, y creo que este bizcocho, es maravilloso precisamente por lo rápido que se hace, su sabor y olor a agua de azahar y al zumo de naranja. Nada puede ir mal con un bizcocho así de rico, tierno, húmedo e irresistible.
ResponderEliminarFeliz año Elisa, que te traiga muchas cosas buenas y bonitas y mucha salud. Besitos.