Alfajores de Medina Sidonia (sin gluten)

22 de diciembre de 2017


¡Buenos días! No sé si hablaros primero de la receta de hoy... o preguntaros que si os ha tocado la lotería jajaaa... (Aunque todavía a esta hora de la mañana, el gordo aún no ha salido)... Desde luego que este día hará muy felices a muchos cuando escuchen, que el numero agraciado de navidad, coinciden con el que llevan guardando (algunos) desde las vacaciones de verano...

Pero bueno... para los que nos hayan tenido tanta suerte... yo les traigo algo dulce, para alegraros el día, con un caprichito dulce... Alfajores de Medina Sidonia (sin gluten) y de paso... aprovecho para enseñaros como después de 3 Navidades, sigue en pie la Casita de jengibre de Lacasitos y que sigo guardado años tras año... (aunque cada vez... más deteriorada... pero me da una penita tirarla jajaa..)


Bueno hablando de la receta de esta semana... Seguro que os suenan los alfajores (O Alajú, como también se les conoce), porque son un manjar en navidades y que gracias a Don Mariano Pardo de Figueroa, más conocido por Dr. Thebusse... (un escritor, cervantista y gastrónomo) que redactó en 1881, un articulo hablando de ellos y que podéis leer completo aquí... hoy podemos disfrutar de ellos en casa...

Entre otras cosas nos cuenta que el alfajor... Es un cilindro o croqueta  revestida de azúcar y canela, cubierta con un papel, humilde o vistoso, que le envuelve en espiral, plegándose con cierta elegancia en los extremos. Tal es el clásico bollo de alfajor de Medina conservando en toda la pureza de su abolengo árabe y hermano carnal del que hoy se fábrica en Mazagan, Fez y otros puntos de África.

La fabricación del alfajor no se ha conservado, ni en los conventos de monjas ni en las confiterías. Permanecen en el pueblo y pasa a modo de mayorazgo santuario de unas familias a otras, elaborándose principalmente en Pascua de navidad. También nos cuenta que el alfajor requiere la costumbre del paladar, del mismo modo que la necesita el morteruelo manchego, el vino manzanilla o el queso roquefort, puesto que no tiene un sabor común al que estemos acostumbrados...


Hacía tiempo que no probaba los auténticos alfajores de Medina... la verdad que no recordaba como eran. Pues... una vez que hice la receta, dio la casualidad que mi madre compró y pudimos comparar in situ uno y otro. La primera diferencia que yo encontré.. fue que las avellanas, las había molido junto a la almendra y ¡error! En el original, había trocitos de avellana, muy pequeñitos... pero que se podían apreciar fácilmente. Otro era el tamaño... bastante más grandes.. de unos 7 dedos de los míos... a comparación de los que yo os enseño... (4 dedos más o menos...) y por supuesto... la perfección del cilindro... Los míos... por mucho que quise hacerlos perfecto... no hubo manera... Ahora bien... de sabor muy parecidos... y hasta cosa me da decirla... (y que me perdonen los fabricantes de los que probé) Pero... Nos gustaron más en casa, lo de una servidora...  menos duros y chiclosos... Así que doy gracias por la receta... aunque no sé si las medidas son las correctas, puesto que me he guiado de lo que encontré y de lo que me dictaba el corazón...

Puesto que las cantidades de la receta encontrada, sacadas del Recetario práctico de guisado y dulces de Medina Sidonia, del año 1786, un libro anónimo, del cual nos habla el Dr. Thebusse en su articulo...  vienen en libras y medidas antiguas... todas menos una, las encontré dando tumbos por la red... (bueno... y la de tres puñado de harina... pues aquí también tenemos un problema... porque... ¿De qué tamaño eran las manos de las que hablamos? 😄 las mías son pequeñitas... las de mi marido hacen dos de las mías y las de mi padre... regordetas... pero son capaces de cogerte un 1 kilo de arroz, con una sola mano... sin que se caiga un solo grano... jajaaa...) De todas maneras... Os la dejo, para que la podáis leer vosotros mismos... por si os apetece echarle un ojo antes de hacer la receta y os sirve de guía... y quien sabe... lo mismo la interpretáis de otra manera que yo... Además... es un lujo, tener esta receta bien guardada, para poderla repetir en un futuro y un orgullo para este pequeño blog.. tenerlo por aquí... así que ¡aquí va!


Alfajor de primera calidad

Para labrar el alfajor prepararás lo que yo a de decir:

Una azumbre de miel blanca
Tres medios de avellanas y una libra de almendras, todo ellos tostado y tronzado
Once y media de canela en polvo
Dos onzas de matalahuva
 Cuatro adarmes de clavo y otros cuatro de cilantro, muy cocidos en el horno
Una libra de ajonjolí tostado
Ocho libras de polvo de moler, sacado de rosquillos de pan sin sal ni levaduras, muy cocidos en el horno

Con media libra de azúcar harás almíbar: luego agregarás la miel, y cuando esté subida de punto, le echas los avíos, tres puñados de harina cernida y el polvo de moler. Muévalo para que todo quede bien mezclado. Hágase los bollos en caliente; báñense en almíbar; cúbranse de azúcar fina con alguna canela, y empapélense. En cada libra de bollos deben entrar de ocho a doce, para que sean lucidos. la dificultad y el secreto del alfajor está en el punto de la miel: para conocerlo dan las recetas muchas reglas, pero como ninguna es cierta, no las apunto, y digo que la práctica es aquí la maestra, como en todo.

Y ahora sí... ¡Vamos con mi receta! (según la entendí 😆)

Alfajores de Medina Sidonia (Sin gluten)


Para 32 unidades (de 30 gr aprox.)

    500 gr de pan rallado (Sin gluten)
    300 ml de miel de flores
    65 gr de almendras tostadas
    65 gr de ajonjolí tostado
    50 gr de avellanas tostadas
    35 gr de azúcar
    35 ml de agua
    20 gr de harina de arroz
    8 gr de matalahuva
    6 gr de canela molida
    1 cucharadita rasa (de 1 ml) de clavo de olor
    1 cucharadita rasa (de 1 ml) de cilandro

Para emborrachar

    60 ml de agua
    60 gr de azúcar
    azúcar glasé para rebozar
    Pizca de canela molida

Elaboración
Lo primero que vamos a hacer... es tostar en una sartén (o en el horno) la avellanas, la almendra, ajonjolí, matalahuva, clavo y el cilantro (estos dos últimos, los haremos polvo previamente... en un molinillo o los machacaremos muy bien en un mortero). Una vez tostados... los pasaremos a triturar en un picador eléctrico, junto a la canela, hasta hacerlos polvo y después... reservaremos. (Si os apetece trocear y no moler... las avellanas, como el original... lo podéis hacer.. yo los próximos que haga... lo haré 😉)

A continuación... haremos almíbar con el agua y el azúcar, en una sartén amplia (para que nos quepa todo mejor y poderlo mover fácilmente), echaremos la miel y cuando esta empiece a hervir, echaremos todos los avíos (como nos cuenta la receta, ya sabéis... todo lo que teníamos preparado anteriormente), más la harina y el pan rallado. Moveremos hasta que quede todo integrado con una cuchara de madera y antes de que se enfríe la masa... haremos los cilindros... bien apretaditos... (Si la masa se os queda un pelín suelta... le podéis echar, un poco de más almíbar... ¡Ah! y también para que os sea más fácil hacer las "croquetas"... os podéis humedecer las manos con un poco de agua y se trabajan mucho mejor...) y los vamos colocando sobre la encimera.

Por último, haremos el almíbar para emborracharlos uno a uno, después los rebozaremos con azúcar glasé (que habremos mezclado previamente, con una pizca de canela molida) y los colocaremos sobre una rejilla, hasta que se sequen y ya los podemos degustar o liar con papel, para conservarlos mejor.


La verdad que no es una receta difícil de hacer... un poco entretenida por tener que pesar... triturar y tostar los ingredientes... pero como todo lo tradicional, merece la pena el esfuerzo y con una copita de anís para acompañar... mucho más 😋

Como curiosidad, os diré que las cantidades que yo he utilizado es solo 1/7 parte de la que leí... Así que os podéis imaginar, la enorme cantidad que podría salir con aquella receta de antaño, si multiplicáis todos mis ingredientes por 7.

Pues nada... con ella... Os deseo unas FELICES FIESTAS Y UNA DULCE NAVIDAD... espero que lo paséis lo mejor posible... en familia... o con aquellas personas, que hacen que vuestro corazón, sea cada día más feliz... ¡Hasta la semana que viene! y ¡Suerte con la lotería! 😃

Un beso, Elisa Domínguez.

4 comentarios

  1. Elisa un año más nos ponemos la ilusión por la mañana y seguimos igual de pobres por la tarde ja ja ja

    Para quitarnos la decepción estos alfajores vienen de lujo ¡qué ricos están! y la de cosas que he aprendido leyéndote porque los alfajores que yo conozco son de almendra y más pequeños. De hecho del largo de uno de nuestros dedos índice (creo que tenemos unas manos parecidas ¡ay lo que me he reído con las manos de tu padre) y un poquito más gruesos.

    Creo que ese es el tamaño porque al estar hechos de almendra llenan mucho y como suele ser muy cara los hacen pequeños para que te puedas permitir alguno ja ja ja (al menos son las cosas de antaño)

    Lo de las medidas de la receta me ha encantado, luego las cosas salen o no salen según sea la repostera de avispada, pero en tu caso está claro que has triunfado.

    Te mando mis mejores deseos para estas fiestas y espero qeu pases unos bonitos días en familia

    ¡Besos mil!

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  2. ¡¡Hola Elisa!! Pues me voy a conformar con tus alfajores, porque la lotería no me ha tocado nada, así que a ver si hay suerte y por lo menos puedo probar esta delicia de dulce.
    Estoy convencida que los tuyos estaban mucho más buenos que los de compra, que se puede mejorar la receta, pues probablemente, pero el sabor, seguro que viene a ser el mismo. Me parece un dulce ideal para dar la bienvenida a la navidad. Espero que pases unos día muy felices en compañía de tus seres queridos. Besitos.

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    1. ¡Muchas gracias Isabel! Espero que hayas pasado unas felices navidades, besos

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